Está claro que la fijación obsesivo-compulsiva de los autodenominados servidores de la sociedad, de las almas y, además, dirigentes de una de las ramas más iluminadas, dirigentes y exigentes del cristianismo, con la homosexualidad, es enfermiza.
Decir de la UNESCO lo relatado en el artículo es el disparate más grande que se pueda pronunciar jamás.
Pero no hay problemas. Siempre queda el recurso de "sacado de contexto".
Más valdría que limpiasen sus entrañas más profundas de homosexualidad y daños morales irreparables a seres humanos inocentes e indefensos.
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Está claro que la fijación obsesivo-compulsiva de los autodenominados servidores de la sociedad, de las almas y, además, dirigentes de una de las ramas más iluminadas, dirigentes y exigentes del cristianismo, con la homosexualidad, es enfermiza.
Decir de la UNESCO lo relatado en el artículo es el disparate más grande que se pueda pronunciar jamás.
Pero no hay problemas. Siempre queda el recurso de "sacado de contexto".
Más valdría que limpiasen sus entrañas más profundas de homosexualidad y daños morales irreparables a seres humanos inocentes e indefensos.
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